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Texto:
Jesús Vicente Moreno Moreno
Acometer la
adaptación de una novela de Michelle Houllebecq puede ser un arma de
doble filo, ya que a este excéntrico y contradictorio autor no se le
puede sentir de una forma indiferente. Por lo tanto y muy
personalmente, solo valoro dos opciones a la hora de su adaptación:
Que el propio
Houllebecq realice sus adaptaciones (la suya de Plataforma
esta al caer) o que se empatice brutalmente con su forma de ver la
vida, con la aspereza, la crueldad y el cinismo de la misma. Algo
que no le quedaba grande, en principio, a un director alemán un
tanto peculiar y fanático admirador del escritor.
Protagonizada
por un Moritz Bleibtreu, ganador del oso de plata en Berlín, que
interpreta a la perfección el papel del escritor perdedor pasado a
profesor, misógino y nihilista que bordea la autodestrucción. El
film nos deja ver una ciudad depravada, plagada de locales de
intercambio de parejas, orgías y desesperación. Es curioso el modo
en que la película se escapa a esa atmósfera francesa inevitable en
el cine francés contemporáneo, que casa a la perfección con el cine
alemán de aroma a Fassbinder.
Personajes
amargados por un pasado o un futuro, y que nunca encontraron su
sitio, cruzan sus vidas mostrándonos la misma forma de amar en
escenarios diametralmente opuestos.
La camaleónica
actriz Martina Gedeck, ahora mundialmente conocida por La vida de
los otros o El buen pastor, crea la química necesaria
para que la principal trama, y la que mejor refleja y caracteriza la
obra de Houllebecq no decaiga en momento alguno.
Caso a parte
merece Franka Potente haciendo de Franka Potente y el contenido
actor y coprotagonista
Christian
Ulmen, el que por cierto en la película comparte un mas
que parecido físico con el genial
Philip
Seymour Hoffman de Happiness.
En líneas
generales la adaptación de la novela se queda a medio camino, pese
al desasosiego general que produce y el desolador final. Digna de
ver, quizás no demasiado de recordar, pero que da mucho para
reflexionar.
¿El por qué?
Lean a Houllebecq. Salgan a la calle, y siéntense a mirar.
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