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Texto: Juan
Aguado
La historia tiene lugar en los años previos a la Segunda
Guerra Mundial, cuando una niña japonesa es separada de su humilde
familia para trabajar como sirvienta en una casa de geishas. A pesar
de que se cruza en su camino una rival traicionera, que casi
consigue quebrar su entereza, la niña se convierte en la legendaria
geisha Sayuri.
Memorias de
una Geisha
es la adaptación de la novela del mismo título de Arthur Golden que
retrata la vida de Sayuri. Nos encontramos ante una gran
superproducción “Made in Hollywood” en la que no se han escatimado
esfuerzos para conseguir la atmósfera y ambientación adecuada
emulando casi a la perfección el Japón de principios del siglo XX.
Mediante complejos escenarios artificiales y con localizaciones en
Estados Unidos y el propio Japón la fotografía de la película está
plenamente conseguida.
En el reparto nos encontramos a un nutrido grupo de actores
y actrices asiáticos encabezados por Zhang Ziyi cuyo trabajo ya
habíamos podido disfrutar a las órdenes de célebres directores como
Zhang Yimou (El Camino a Casa, Hero, La Casa de las Dagas
Voladoras), Wong Kar-Wai (2046) y Ang Lee (Tigre y Dragón). Junto a
ella, los mejores momentos del film se dan cuando coincide en
pantalla con dos de las más grandes actrices asiáticas del momento
como son Michelle Yeoh y Gong Li (para quién Memorias de una
Geisha es la primera interpretación para el cine de Hollywood).
En resumidas cuentas la película es un relato sobre temas
que no son la panacea en cuanto a originalidad como son la
superación personal y la búsqueda del amor imposible. Siguiendo los
cánones del género, el director de la oscarizada Chicago,
Rob Marshall, ha hecho especial hincapié en dar un toque épico y ese
cierto aire de misticismo con el que los norteamericanos ven el
lejano Oriente. Esto hace que la mayoría de los personajes se nos
hagan algo inertes e inanimados al contrario que cuando vemos a
estos mismos actores y actrices interpretando filmes “autóctonos”.
Una peculiaridad de esta película, siempre que se visualice
en versión original, es la falta de verosimilitud que provoca que
los diálogos sean a caballo entre el inglés y el japonés, pero dicho
apunte puede carecer de importancia siempre que se visualice en un
correcto castellano (…).
Para finalizar podemos apuntar que la principal baza que
puede jugar esta película es ser una espléndida carta de
presentación para un plantel de actores y actrices a los cuales vale
la pena revisar en sus anteriores trabajos, mucho más interesantes. |