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NEXT DOOR
Una película de P
ål Sletaune
Interpretada por: Kristoffer Joner, Cecilie A. Mosli, Julia Schacht, Anna Bache-Wiig, Michael Nyqvist...

 

 

 

 

Texto: Consuelo Sánchez Condés

 

Voy a contar el final de la película, porque esta película lo merece: al final muere. O no, o ya llevaba toda la película en ese estado... no lo sé muy bien.

 

Si la cándida Rosemary Woodhouse de La Semilla del Diablo, de Roman Polanski, hubiese tenido como vecinos, en lugar de a esos tétricos habitantes, a las hermanas de este filme, no hubiera intentado huir aterrorizada, simplemente hubiese evitado el interactuar con ellas; nada de pedirles la sal, o el azúcar.

 

Por cierto, indicar que el título original de la película, que se ha traducido como Next Door, la puerta de al lado, es en realidad Naboer, Vecinas en danés. Pero si aquí se hubiera traducido así, hubiese perdido quizás el enigma del qué hay tras esa puerta, para adoptar un cariz más desenfadado, a la manera de algunas de las series de humor que se suceden en nuestras pantallas caseras.

 

Si la particularidad de los personajes inquietantes de David Linch, como el enano de Twin Peaks, o sus famosas cortinas de terciopelo, fuesen sustituidas por muros a derribar o paredes que se retuercen como un laberinto, tampoco tendríamos Carretera Perdida. Y aunque el director Pål Sletaune haya tratado de crear una realidad a partir de una aparente cotidianidad que se recrea de manera compleja a partir de haber reconstruido esa existencia real; cosa que intenta hacer mediante flashback, intentando ordenar los puzzles mediante proyecciones en la memoria del protagonista, Kristoffer Joner, no resulta que esta estrategia, que tanto prometía de entrada, acabe por satisfacer al espectador.

 

Además, después de un comienzo bastante normal, según se van sucediendo los sobresaltos que a mitad de la cinta van complicando la trama, mientras se intuye un final que podría resolver el misterio, de repente, nos hemos dado cuenta de que todo está en la mente del personaje, de que tiene una solución sencilla (y esto ocurre ya a la mitad). Aunque el final sea trágico, la manera de ordenar las piezas es muy elemental, y esperamos un vuelco que nos recobre una historia algo más complicada. Para entonces, ya está todo perdido, porque la historia se resuelve tan rápidamente como corre el filme: unos escasos 75 minutos, que hacen dudar de si faltaba guión y se arregla con esa precipitación del final (tal vez no daba para más) o si agradecer que acabe tan pronto.

 

Se estrena el 13 de julio, pero se rodó en el 2005... Al final muere.

 

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