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PERSÉPOLIS
Una película de
Marjane Satrapi y Vincent Paronnaud
Con las voces oríginales de: Chiara Mastroianni, Catherine Deneuve, Danielle Darrieux, Simon Abkarian, Gabrielle Lopes…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Texto: Bálder Montesinos

 

Estupenda oferta. Persépolis es original y deliciosa; una apuesta arriesgada e inteligente; una excelente película histórico-política para toda clase de públicos; el drama épico de un pueblo y la tragedia íntima de una familia y una chica contados de modo tierno, irónico y ameno; la imprescindible aportación de una iraní al mundo en este 2007; y un divertidísimo filme a la vez comercial y de autor cuyo único defecto acaba a la larga siendo una virtud.

 

1. Original; apuesta arriesgada e inteligente: No es frecuente apostar por unos dibujos animados en blanco y negro para narrar la autobiografía de una joven que sirve como reflejo de su sociedad. Tampoco elegir un tono de epopeya irónica, de comedia-drama al hacerlo.

Cuando no se dispone de excesivo presupuesto: ¿cómo rodar una historia donde se resuma la trayectoria de un país en el último siglo, donde salgan las calles de Teherán enmarcando tramas que aquel gobierno prohibiría, donde aparezcan multitudes, escenas de acción, sketches humorísticos, ensueños delirantes...? El medio elegido –desde el autoexilio en Francia- es la respuesta al reto y un refrescante ejemplo a seguir. Pero todo es más sencillo en el fondo; simplemente se han pasado al formato de animación los exitosos cómics editados en Francia por la autora, Marjanne Satrapi. Una de esas mujeres, como las “Isabeles” Coixet o Allende, que desarman indistintamente a varones y hembras con inteligencia, buen humor y humanidad.

 

2. Excelente película histórico-política para toda clase de públicos: Tanto un niño de 10 años como un anciano de 90 pueden acabar conociendo y comprendiendo sin un sólo bostezo los hechos fundamentales que han desembocado en el temido y mal conocido Irán actual. Desde una mirada amplia.

Todas las películas históricas o políticas están hechas desde la perspectiva subjetiva de sus autores. Satrapi no miente a nadie y muestra con honestidad tanto su militancia dentro de un izquierdismo feminista de aire occidental como los personales acontecimientos familiares que le empujaron a ello casi sin posibilidad de elección. Pero no opta por un fácil maniqueísmo ni por la apología de lo contrario a lo que combate, sino más bien por firmes crítica y autocrítica constructivas. Incluso concede a la revolución islámica de 1979 cierta razón de ser en su momento y circunstancias. Es decir; la propuesta deliberadamente proselitista de su mensaje es de esas tan astutas y bien presentadas que hasta sus detractores tendrán que empezar concediéndole que no dice ninguna mentira o tontería y a partir de ahí tratar de matizar. Michael Moore o Al Gore reconocerían en la autora a una alumna aventajada del documental “incómodo” con gancho para masas. Despliega un “fair play” sin tufo sectario que puede llegar a ser un referente a largo plazo para una deseable transición política en su país.

 

3. El drama de un pueblo y la tragedia íntima de una familia y una chica: El largometraje tiene esa virtud del mejor cine de David Lean -¡¡casi nada!!- de lograr perfecto equilibrio entre la rica descripción del entorno donde todo ocurre sin descuidar la intensidad emocional de las vivencias propias. Un macrocosmos realzando al microcosmos sin ahogarlo. Simultáneamente y sin liarnos somos testigos privilegiados de la terrible evolución de Irán, de la familia Satrapi y de la propia Marjanne. Y sus vivencias amorosas juveniles resultan a la postre tan interesantes y vívidas como las conversaciones con sus mayores o los grandes acontecimientos nacionales. Se mantiene a la vez la vibración épica de una superproducción y el intimismo creíble del buen cine independiente.

 

4. Divertidísima: La autora del cómic y guionista acaba contagiando su visión demoledora y escéptica, ironizando sin piedad sobre todo y todos, pasando sin miramientos su lupa incluso sobre sí misma. Acabamos riéndonos a carcajadas no sólo de las costumbres iraníes sino también de las de aquí, de los hombres y las mujeres ejerciendo de tales, del mal carácter de Marjanne y de la idiotez de sus compañeros, del Shah y de los que le depusieron, de los hippies y los indies, de los Bee Gees y Iron Maiden, de Dios y de Marx, de slogans y frases hechas de toda proveniencia, de las narizotas de los persas… Siendo tremendo lo que se está contando, es difícil que transcurran dos minutos sin una sonrisa en el rostro.

 

5. Su único defecto me parece una virtud: Y es que esta persona tiene tanto que contar y compartir que la película no da respiro y la información y transmisión es generosa y densa. Padece de una expresividad incontenible. Pasan muchas cosas interesantes y sobre todas planea una óptica no menos interesante y lúcida. El formato de 100 minutos se queda manifiestamente corto cuando el material habría dado para una extraordinaria serie. Esto, en un primer visionado, puede resultar casi abrumador; llega un momento en que es difícil mantener tal nivel de atención y se escapa algún detalle. Pero es que es de esas simpáticas obritas que invitan a ser vistas más veces para disfrutar de esos puntos que a la primera se escaparon. Persépolis se sabe especial, deja huella, y está concebida para permanecer décadas en la memoria del espectador y en las tarimas de su videoteca.

 

6. Aportación de una iraní al mundo de 2007: Llega en un momento inmejorable. Cuando EEUU a la cabeza de Occidente se frota las manos de nuevo con otra anunciada invasión que potencie sus negocios y el saqueo del crudo persa. Con noticias sesgadas se demoniza Irán para justificar la nueva tropelía. Se nos presenta a los ciudadanos de Teherán como unos barbudos fanáticos con piedras en las manos, pasando la tarde de lapidación en lapidación al estilo “La vida de Brian”. Y a ellas como pobres víctimas analfabetas y resignadas en manos de sus maridos. Bien, aquí comprobamos que si nadie puede defender el execrable régimen de los ayatollahs (no más execrable que al menos cien gobiernos corruptos apoyados, financiados y armados por la misma UE), los iraníes del siglo XXI no son tan distintos a las acobardadas familias españolas bajo la dictadura franquista. Y este Cuéntame lo que pasó de calidad enseñará al resto del planeta la perogrullada de que casi nadie cree allí lo que se predica; que los jóvenes follan, se drogan y beben como aquí; que muchas esposas llevan los pantalones –literal y metafóricamente- en sus matrimonios; o que la joven mujer de Teherán es aparte de culta, moderna y urbanita alguien con idénticas inquietudes intrascendentes que una chica de Alcobendas sólo que llevando velo obligatorio por la calle. Cuando los misiles sobrevuelen sus cabezas y los “Urdacis” de turno nos den frías cifras de “daños colaterales” ya será tarde para engañar porque muchos habrán puesto rostro al “enemigo” en los oscuros y entrañables ojos de estos dibujos animados.

 

 

(7. Como anécdota, señalaré que Persépolis es la apuesta francesa para los Oscar mientras la española es la taquillera El orfanato, coincidente en las pantallas… A veces, ya el simple hecho de tener que comparar es sonrojante.)

 

 

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