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Texto: Consuelo Sánchez Condés
¿Quién dice que es fácil unir dos personajes tan
distintos? Dicen que los polos opuestos se atraen, que los extremos
se tocan. Y en esta comedia así se confirma.
Diego Peretti es Aldo, un soltero solitario y maniático que
tiene todo bajo control, incluso sus revisiones de gas son
constantes, y los adornos de la estantería deben ocupar su lugar
estudiado, sin moverse un milímetro. Cuando algo se le escapa, sus
nervios se crispan y trata por todos los medios de encauzar la
situación hasta tenerla bajo su dominio de nuevo.
Andrea es el personaje que interpreta Carolina Pelleritti,
la inquilina que viene a alquilar el apartamento que Aldo anuncia,
junto a su domicilio, y que viene a mover los cimientos del orden de
Aldo, a poner un poco de caos en su controlada vida. Ella es
totalmente opuesta, liberal y despreocupada, relajada. La vecina
alocada.
Pero ambos tienen una cosa en común: la soledad. Aldo
tendrá que dejar de lado sus prejuicios cuando se de cuenta de lo
que importa, de los valores que deben movernos.
Aldo dirige un taller de lavado de coches. Según leí una
vez, en el tema de relaciones personales todos vendemos coches de
segunda mano. A lo mejor es cuestión de darles un buen lavado...
Esta película argentina, dirigida por Juan Tarauto (esta
será la segunda, tras No sos vos, soy yo) con financiación
española, se estrenó en el país de origen en febrero, y aún en
cartelera, se ha convertido en una de las quince cintas más
taquilleras allí.
Cuenta con la presencia de Daniel Rabinovich, en un papel
bastante serio para lo que estamos acostumbrados a ver y oír con
Les Luthiers –que también están promocionando actualmente- y los
actores españoles Laura Pamplona y Guillermo Toledo. Entre risas
comentaban en la rueda de prensa que Toledo había desbancado a
Daniel del papel que en principio iba a desarrollar. En cuanto a la
parte técnica, el mayor embate ha sido el solucionar los planos en
los que Carolina Pelleritti sale embarazosamente embarazada.
Este guión nos
hará reír, sin duda. Y como dijo el productor, con guión mejor que
sin guión. Y como digo yo, con risas mejor que con sonrisas.
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