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Texto: Juan
Aguado
Sondra Pransky (Scarlett Johansson) es una estudiante
americana de periodismo que se encuentra en Gran Bretaña visitando
unos amigos. Durante su estancia en Londres, acude a un espectáculo
de magia, donde el ilusionista (Woody Allen) le hace subir al
escenario, para realizar uno de sus trucos en el que ella debe
desaparecer. Mientras Sondra está esperando “desmaterializarse”,
recibe la visita de un fantasma que le dará la exclusiva del año.
Scoop es la segunda
incursión de Allen en tierras inglesas y también es la segunda
película consecutiva que rueda con Scarlett Johansson como papel
protagonista femenino. Después de la carga emocional y angustiosa de
Match Point, Allen nos brinda en Scoop una comedia con
cierto cariz dramático al más puro estilo de sus primeras comedias,
incluso explorando terrenos desenfadados. Como si estuviéramos dando
un salto en el tiempo, tenemos de nuevo al Allen director y
protagonista de Misterioso Asesinato en Manhattan, cambiando
su querido Nueva York por el frío y gris Londres.
Allen está encantado con sus “nuevas” localizaciones
que le permiten dan un nuevo toque a sus dos últimas películas, con
una luz difusa que permite destacar los rasgos de los actores y
decorados. Gran culpable de estas ambientaciones es Remi Adefarasin,
director de fotografía que le ha acompañado tanto en Match Point
como en Scoop y que lamentablemente no le acompañará en su
próxima producción que tiene previsto rodar este próximo verano en
la misma ciudad.
Qué duda cabe que es un verdadero placer poder volver
a ver en la pantalla al señor Allen en un papel protagonista (cosa
que no ocurría desde Un Final Made In Hollywood) cuyo tándem
interpretativo con Johansson roza momentos hilarantes y
tremendamente divertidos. Vuelven los diálogos frescos y rápidos,
motivados por la instantaneidad de la improvisación y la capacidad
de respuesta de los personajes que acompañan a Allen se ve más que
demostrada. Pues mientras en esta película Scarlett Johansson nos
enseña su lado más adaptado a la comedia, Allen nos reinventa a Hugh
Jackman en un papel de lo más intrigante y arriesgado. Acompaña al
plantel principal un extenso rosario de actores ingleses curtidos en
el mundo del teatro, como Ian McShane, que interpreta un papel clave
en esta trama de características “sobrenaturales”.
Poco podemos
añadir a lo dicho ya, nueva cita anual con el cine del realizador
neoyorkino que después de una (corta, eso sí) travesía por el
desierto algo desalentadora ha vuelto a la carga con una de las que
no dudamos sea catalogada como otra más de sus grandes
películas. Ya estamos esperando la siguiente entrega. |