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UNA HISTORIA DE VIOLENCIA
Una película de
David Cronenberg
Interpretada por:
Viggo Mortensen, Maria Bello, Ed Harris, William Hurt Ashton
Holmes. |
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Texto:
Marcos
Ripalda
Una Historia De
Violencia es convencional, previsible, lenta. Es muchas cosas
más. Sin embargo, nada de eso importa. Cronenberg, en un ejercicio
deconstructivo, subvierte esos posibles defectos y filma una
historia con el pulso del mejor Clint Eastwood. Adaptación libre de
una parte de la impresionante novela gráfica del mismo título,
escrita por John Wagner y dibujada por Vince Locke, la película
opta, desde su secuencia inicial, por un estilo sobrio, casi
clínico, que pone el acento en la narración en sí misma.
Posiblemente, para algunos seguidores del
autor de Spider o Inseparables, habrá resultado
decepcionante. Claro, acostumbrados a seres viscosos. Cronenberg ha
dado un giro hacia el cine negro clásico. Contención narrativa y una
cuidadísima selección de actores han sido sus aciertos.
Técnicamente, como casi todo lo que se rueda en los estudios
norteamericanos, es irreprochable. Ay, pero ha renunciado a las
vísceras y a las criaturas con forma de mucosidad. Sí, en favor de
un crudo realismo, más impactante si cabe. Ya lo indicaba
Jami Bernard en su reseña del New York Daily News: “No dejes
que su narración deliberadamente lenta te engañe. Un montón de cosas
suceden (…) y te lo perderás si parpadeas”. Totalmente de acuerdo.
La violencia se introduce en la vida diaria
casi sin que nos demos cuenta. Esto es lo que le ocurre al pacífico
Tom Stall, interpretado por un Viggo Mortensen en estado de gracia.
A partir de un episodio violento, la vida de Stall toma un rumbo
inquietante. Ahora es un héroe. Pero hubiese preferido permanecer en
el anonimato. Cronenberg nos habla de las dificultades de un hombre,
convertido en otro radicalmente distinto, pues debe adaptarse a su
entorno, para volver a la
normalidad. Una Historia De Violencia no tiene dobleces. Sólo
es una historia. Una buena historia. |