|




 |
Texto: Ruth
Bautista
La última entrega de Oliver Stone no es, en sus propias
palabras en su reciente visita a San Sebastián, una película sobre
política, sino sobre la “bondad fundamental” que hay en el ser
humano, una película a favor del sistema y no contra él, al
contrario que en películas anteriores como Platoon o
Nacido el 4 de Julio.
World Trade
Center
es exactamente eso, una película sobre ese sentimiento tan irreal
como absurdo, al aislarlo, llamado “bondad humana”. Y se trata
también de una apología del heroísmo y de la familia tradicional.
Una visión muy americana que en ocasiones durante la proyección te
hace menear la cabeza de un lado a otro, perplejo, a la visión tan
simplista que Mr. Stone presenta sobre los hechos.
En cuanto al argumento, el filme narra la historia real de
dos de los únicos veinte rescatados bajo los escombros del WTC. En
concreto dos policías, interpretados por Nicolas Cage y Michael
Peña, y sus mujeres, Maria Bello y Maggie Gyllenhaal, y familias.
La estructura está dividida en tres actos. En el primero de
ellos se nos narra el comienzo del día 11-S en la vida de estos dos
policías, el veterano John y el novato Will, su llegada, acceso al
recinto de WTC, hasta el primer derrumbe en el que quedan atrapados.
En el segundo acto se narra la lucha por la supervivencia a la vez
que se intercalan escenas de cómo las familias afrontan los duros
momentos. Y en el tercer acto se narra el rescate y se hace una
breve conclusión final del estado de los dos y sus familias un par
de años después.
El bloque estructural más interesante es el primero, ya que
da un nuevo punto de vista a los acontecimientos, desde la mirada
inocente de John y Will, quienes pensando que un avión se ha
accidentado contra una de las torres, se adentran en el complejo del
WTC con el fin de colaborar en las labores de evacuación. Una vez
allí, los acontecimientos les desbordan y quedan atrapados entre
escombros y cadáveres, totalmente ignorantes de lo que realmente ha
ocurrido en el exterior. Sorprende ver como estas dos personas,
metidas hasta el fondo en el infierno, desconocen en su totalidad lo
que estaba ocurriendo sobre sus cabezas, cuando en el resto del
planeta absolutamente todo el mundo conocía paso a paso los sucesos
y además los estaba viendo en directo por televisión.
En cuanto al resto del metraje, lo más comentado en la
rueda de prensa posterior a la película con Mr. Stone, fue uno de
los personajes secundarios que aparece en el segundo tramo de la
película. Se trata de un ex-marine que acude a las labores de
rescate de los escombros, no sin antes pasar por la peluquería para
raparse el pelo. Este marine tiene algunas de las frases más
chocantes, sin duda representando a una parte de la población en
esos momentos, como una el la que dice algo así como: “van a
hacer falta muchos muertos para vengar esto”. Se nos informa al
final de la película, que este marine luchó posteriormente en la
guerra de Irak. Este personaje provocó muchas de las preguntas a
Oliver Stone, quien se mostró crítico con su gobierno, negó
cualquier tipo de conspiración de las altas esferas sobre los
atentados, dividió las guerras en “buenas” (Afganistán) y “malas”
(Irak) y declaró fríamente que Irak es una moda.
En definitiva,
World Trade Center es una película intensa y potente que
muestra una visión subjetiva y sesgada de lo acaecido el 11 de
septiembre de 2001. Visión que no deja por ello de ser verídica,
detallada y bien documentada. |