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ZODIAC
Una película de David Fincher

Interpretada por: Jake Gyllenhaal, Mark Ruffalo
, Robert Downey Jr, Anthony Edwards, brian Cox, Elias Koteas.

 

 

 

Texto: Jesús Vicente Moreno Moreno

 

La música y el cine desde siempre y para siempre han ido dados de la mano. Se ha comentado infinidad de veces, cómo algunas malas películas han sido levantadas por enormes bandas sonoras, o cuanto menos, recordadas.

 

También los grandes finales del cine han sido acompañados de tremendos temas, y si hemos que hablar de uno aplicado al cine contemporáneo, ese de finales de los noventa, ese cine repudiado muchas veces por la crítica por considerarse “moderno”, por salirse de los cánones estéticos y arguméntales, por crear algo cuando ya se consideraba todo creado, entonces hemos de hablar de El club de la lucha. Fuente de discusiones eternas, y sin entrar ni en conflictos ni en detalles, la adaptación de la novela de Chuck Palahniuk, es dueña de uno de los finales más memorables del cine de los 90.

 

Los edificios cayendo, los Pixies sonando y Eduard Norton diciéndole a Helena Bonham-Carter eso de “me has conocido en un momento extraño de mi vida” juntos de la mano, contemplando la caída de la deuda a través de las inmensas cristaleras de un edificio cercano.

 

David Fincher es el creador de atmósferas y de ambientes más personal que conozco (La habitación del pánico, Alien 3, The game). En Zodiac, la más clásica de sus películas hasta el momento, la película termina con un final bastante distinto al comentado anteriormente, pero no exento de valentía. Esta vez cuenta con un estremecedor inicio (banda sonora incluida), preámbulo de las más de dos horas y media de una película notable.

 

Jake Gyllenhaal resulta creíble, obsesivo, temerario dentro de un papel difícil que en otro tiempo hubiese hecho Keanu Reeves. Pero si se analizan los actores, si volcamos los esfuerzos en la veracidad interpretativa, mejor quedarse con Mark Ruffalo en el papel de policía a la vieja usanza (comparaciones con Bullit se escuchan dentro del propio film) bordeando el blanco y negro, con un tono de voz turbador, con la nostalgia de esos policías duros que veíamos en las películas de los setenta, de los que nunca adivinábamos lo que estaban pensando. Mención especial para un tipo tocado por el don de la actuación, Robert Downey Jr., quizás un poco sobre actuado, pero con tanto magnetismo y con tanta clase, que merece la pena ver la película solo por apreciar su progresiva autodestrucción.

 

David Fincher, un clásico contemporáneo para todos los públicos, adapta una historia real, recreando espacios, calles, coches, bares y programas de televisión.

 

Bien es cierto que la película va decayendo, y que el público espera y desea ver al final a un Kevin Spacey, cabellera en mano, rompiendo moldes y esquemas; pero aquí el desenlace, pese a decepcionar a unos cuantos, es digno, creíble; angustia pensar que el afán de protagonismo, la lucha titánica de un ego por superarse, el desequilibrio, la enfermedad y el rechazo desemboquen en esto. Que frágiles somos. Que miedo.

 

Derechos Reservados Octubre 2005 © www.plataforma21.com e-mail: contacto@plataforma21.com