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Texto: Alberto
Sánchez Guerrero
Mi reloj se
había parado y allí, donde el tiempo no corría, ningún toque de
fuera podía llegarme e indicarme el paso del tiempo. Son palabras del autor en su libro semi autobiográfico que
vienen a describir su estancia en dos pueblos del sur de Italia,
concretamente en la región de Lucania, donde fue desterrado por su
pertenencia a grupos rebeldes en contra de la ocupación de Mussolini
y el fascismo.
Entre 1935 y 1936 Carlo Levi tuvo que convivir en pueblos
donde, como el dice, el tiempo se ha parado, en una zona olvidada
por todos. De ahí su titulo, donde dice que más allá de Éboli
(Localidad próxima a Nápoles) no hay nada, donde el hombre no es
hombre, donde la tierra no es tierra. Donde la ignorancia y la falta
de esperanza por una Italia mejor, especialmente para el pueblo
llano de la comarca, se han convertido en los motores de vida de la
población. Población asolada por el paludismo, la falta de
tecnología y el aislamiento al que se ven sometidos tanto por su
propio gobierno como por el mundo entero.
El autor tendrá que convivir, con ciertas restricciones
impuestas por el estado italiano, lejos de su familia y de su
profesión (la medicina) aunque encontrará alivio en la lectura y en
la pintura, pero sobre todo descubriendo la sencillez del lugar y lo
curioso de sus personajes. Comprobará como de mermados están los
campos, como de raídos los cuerpos de los campesinos y como de
destrozados la esperanza humana, y sin embargo la dureza y la
entereza a seguir día a día una vida que parece que Dios, el Dios
que ellos admiran, les ha olvidado.
El autor muestra su gran valía estilográfica, su dulce
composición y su sencilla trama durante todo el libro, que aunque en
ocasiones se puede hacer algo pesado debido a lo monótono del
transcurrir día a día en un terreno desolado, transporta al lector
a la época descrita sin florituras ni exageraciones lo que hace
fácil volar la imaginación y disfrutar de parajes tan desolados,
aunque misteriosos, como los que hubo en la España que se vivía en
aquellos mismos tiempos. En 1979 fue llevada a la pantalla con el
mismo titulo del libro. |