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EL AMERICANO TRANQUILO

Graham Green

Letras Universales, Editorial Cátedra

Año 2003

 

Texto: Mª Luisa Ripalda

 

Un cínico y clarividente corresponsal de guerra británico, un americano recién llegado, ingenuo e idealista, y una bella y joven vietnamita, se encuentran y relacionan en el caótico Saigón de los años cincuenta: la intriga está servida. La guerra de Indochina es el intrincado y confuso escenario en el que el escritor Graham Greene -periodista, espía y aventurero- despliega estos tres personajes, de culturas y concepciones del mundo muy distintas, para conformar una novela profética; no sólo por intuir la guerra del Vietnam, que estalló posteriormente a su escritura y su resultado, sino por su significado intemporal, aplicable a situaciones que se repiten en conflictos armados de la actualidad más inmediata. No podemos olvidar que El Americano Tranquilo no ha gozado de un respaldo unánime de la crítica, debido esencialmente a su acentuada denuncia de la política exterior de los Estados Unidos.

 

Muy bien documentada, no en vano el propio escritor había visitado Saigón en varias ocasiones durante el conflicto colonial, la trama de esta novela la va desvelando al lector un narrador omnisciente que, a su vez, interviene como protagonista en la historia: el periodista Fowler. Greene despliega su técnica narrativa, de corte cinematográfico, mediante un hábil manejo en secuencias de los acontecimientos relatados, y con un dominio del tempo, que sin respetar la cronología, nos atrapa desde el primer momento. Aunque por el buen ensamblaje y ritmo de la acción novelesca, a lo que se añade unos logrados diálogos, pueda, con placer, leerse de corrido este libro, merece la pena demorarse en algunos pasajes, como en los que describe el miedo en toda su desnudez; o los sentimientos heridos más íntimos; o en los que retrata, con afilado y certero verbo, el sinsentido de la muerte de inocentes en la contienda. De cualquier manera que elijamos, siempre podremos apreciar las cualidades literarias de la escritura de Greene, en la que se unen el talento de un escritor clásico y el de un reportero excepcional.

 

Nadie es inocente en esta novela. Greene desliza una ambivalencia moral que no permite que lleguemos al final de la novela y nos sintamos satisfechos. Dada la complejidad de sus personajes, la lectura de su obra no suele inducir la misma valoración en los receptores. Esta obra polisémica parece como si nos obligara a sustituir certezas por interrogaciones, porque la complacencia no es precisamente el resultado de su lectura. De este modo, al no existir certezas éticas, puesto que razones oscuras guían a los seres humanos más allá de la simple apariencia, los personajes se confunden con el caos reinante del conflicto asiático de fondo.

 

Escritor profundamente pesimista y descreído de los grandes discursos políticos y morales, Greene mediante su álter ego, Fowler, expresa su convicción de que una política intervencionista, aun en nombre de grandes valores democráticos, es corrupta y está condenada al fracaso, dondequiera que se lleve a cabo. Esta certidumbre desesperanzada choca de manera irremediable con la de Pyle, el “americano tranquilo”. Este joven idealista e inocente, imbuido de grandes ideas y convencimientos sobre cómo hacer el bien a la humanidad, no es consciente del daño que causa cualquier tipo de fundamentalismo, ni tampoco de lo que se parecen la ingenuidad y la arrogancia. Además, existe un común objeto de deseo entre los dos hombres, encarnado en Phuong.  La traición está servida: ¿pero cuál es la verdadera razón de esa traición?;  ¿existió realmente una traición?

 

 

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