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Texto: Kafeina
Corre el año 1.865 en Boston. La guerra de Secesión acaba de
terminar y aún se respira en la calle vientos de posguerra; en una
guerra civil nadie es el vencedor, todos pierden. En esta misma
época, un grupo de escritores y profesores se embarcan en la difícil
empresa de traducir La Divina Comedia de Dante, pese a los
impedimentos de la Universidad de Harvard, cuya dirección se opone a
que los textos sobre el Infierno de Dante sean accesibles al pueblo
americano.
Y en este escenario real, es en el que Matthew Pearl inserta su
historia sobre asesinatos en serie, prestigiosos poetas desempeñando
su papel de héroes y donde un agente negro intenta dar una lección
al resto en el cuerpo de policía.
Utilizar personajes auténticos en una novela no es nada nuevo,
(Arturo Pérez Reverte nos deleita con Francisco de Quevedo con cada
saga del Capitán Alatriste), pero sí que hace más fácil el
imaginar la escena, encuadrar perfectamente la acción en una época,
en un lugar. Eso es lo que intenta Pearl en su primera Novela. Henry
Wadsworth Longfellow, James Russell Lowell, el doctor Oliver Wendell
Colmes y el editor J. T. Fields, son algunos de los verdaderos
protagonistas de la novela.
Ellos serán los encargados de una investigación sobre los brutales
asesinatos que están ocurriendo en la ciudad de Boston. El asesino
sigue los tenebrosos pasos de Dante durante su viaje al infierno
para perpetrar los crímenes, precisamente en el momento en el que
ellos están trabajando en la traducción al inglés de
La
Divina Comedia de Dante Alighieri. Pearl es capaz de intercalar
personajes verdaderos y ficticios durante el transcurso de la novela
con distintas historias gracias a pinceladas de hechos reales, lo
que hace a la novela bastante creíble.
Matthew Pearl nació en Nueva York en 1975, y con tan solo 22 años ya
se había graduado Cum Laude en Literatura inglesa y norteamericana
en la Universidad de Harvard. El primer borrador de El Club Dante
lo escribió mientras estudiaba Derecho en la Universidad de Yale,
donde se graduó en el 2000.
Matthew he estado siempre vinculado con Dante, como muestra el
premio Dante de la Sociedad de Dante en Amécia que gano en 1998 o su
participación en una nueva edición del Infierno de Dante para la
Modern Library sobre la traducción del mismísimo Henry Wadsworth
Longfellow.
Pese a la envidiable crítica de los más prestigiosos medios, como
New York Times, Boston Globe y Washington Post, la novela me pareció
aburrida al principio. A favor del autor debo decir que no la he
leído en ingles, y que sí que he leído un comentario en el que
critican la mala traducción de la novela al comienzo de la misma y
su paulatina mejora, como si el propio traductor se enganchara con
la historia y pusiera algo más de ganas.
La novela es una más de las que tan de moda están ahora. Intrigas,
muertes e investigación entrelazadas con hechos históricos. Típico
guión cinematográfico, (¿en cuántos meses creéis que estará lista la
peli?, se aceptan apuestas), que en mi opinión no es nada original,
es más, me recuerda muchísimo a una película del famoso Brad Pitt,
en la que intriga y algo de gore se mezclan en la historia.
En resumen, si pasas el trago del principio de la novela, te quedas
con una lectura algo más amena, en la que el descubrir al asesino es
la primordial meta.
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