música          cine          libros y comics          hemeroteca          contraportada
                                                                  portadas     contenidos anteriores

contenidos anteriores

discos

conciertos

películas

libros

 

EL PAÍS DE LAS ÚLTIMAS COSAS

Paul Auster

Anagrama

Año 2001

 

Texto: Marcos Ripalda

 

Es la voz de Anna: «Nada perdura, ya ves, ni siquiera los pensamientos en tu interior. Y no vale la pena perder el tiempo buscándolos; una vez que una cosa desaparece, ha llegado su fin». Anna está buscando a su hermano William en una ciudad que apenas existe. Ha llegado a ella, sí, pero abandonarla cuanto antes es su deseo. Sin embargo, sabe que esto es imposible. Ésa es la certeza de Anna, personaje al que Auster presta su voz.

 

La novela comienza y acaba utilizando la fórmula epistolar. Anna narra el pasado para ayudarse en el presente. Busca a su hermano para que su vida adquiera sentido. Y es precisamente esa búsqueda la que lo hace posible. Quienes lean su historia podrán revivirla.

 

Anna es periodista y esto no es casual. Auster la elije porque su profesión es la de transmitir información. Y esto, claro, se opone frontalmente a quienes detentan el poder. Oculta y vencerás. No confíes en nadie. Ni siquiera en ti mismo. Porque te defraudaría saber lo que eres capaz de hacer. Y el antídoto que propone Anna/Auster para combatir este juego aniquilador es la autoestima: todo el que existe tiene algo que contar. Y ésta es una buena razón para que admitamos cuanto antes que la protección de la memoria histórica es la mejor forma de enfrentarse al olvido. Muy recomendable ahora y siempre, por supuesto.

 

El país de las últimas cosas no existe. No hay un lugar así. Pero la capacidad narrativa de Auster nos lo hace verosímil. La novela transita por los márgenes de la ciencia ficción, pero tan sólo se separa de lo que conocemos como (único) mundo unos escasos milímetros. Y eso es más que suficiente. Da vértigo. Algunos cuentos incluidos en el imprescindible Crónicas marcianas, de Ray Bradbury, dispararon también en esta dirección. Pero esa es otra historia.

 

 

Derechos Reservados Octubre 2005 © www.plataforma21.com e-mail: contacto@plataforma21.com