| |
Texto:
Ruth Bautista
Los lectores de Nick Hornby somos como una legión de
seguidores siempre pendientes de su próximo libro, bien sea en
Penguin Books, en su versión v.o., o ya en castellano, como en esta
ocasión, en Anagrama.
Hornby es un escritor de éxito y lo es desde el principio.
De hecho, sus mejores trabajos son los dos primeros: Fiebre en
las gradas, su debut autobiográfico, un libro sobre fútbol y a
pesar de ello fascinante; y Alta Fidelidad, novela en la que
el protagonista cambia su obsesión por el deporte más mediático por
la música y las listas. Obsesiones, todas ellas, como hemos ido
comprobando con el tiempo, provenientes del propio autor. Tanto es
así, que sus dos otros libros de no ficción son en realidad excusas
para hacer listas: 31 canciones, donde comenta sus
preferencias y recomendaciones musicales; y su último trabajo, aún
sin edición en castellano, The Polysyllabic Spree, donde hace
exactamente lo mismo, pero con la literatura.
En el resto de sus novelas encontramos siempre la misma
dinámica: una escritura deliberadamente sencilla al servicio de
ricas historias y personajes, creadas desde la humildad. No es apto
para pedantes. Por eso Hornby es tan accesible.
Los protagonistas de las novelas de Hornby son personas
normales, aunque maniáticas, sin extravagancias, pero con vidas en
las que existen dramas que Hornby se encarga de desdramatizar
mediante su visión cómica, en ocasiones absurda y hasta surrealista,
aunque siempre respetuosa e incluso cándida. Porque nunca vamos a
encontrar ingredientes morbosos, sórdidos u oscuros en sus novelas.
En Picado
parece formar el capítulo final de una trilogía, junto con Un
Niño Grande y Como Ser Buenos, que retrata a esa sociedad
media, acomodada, cuya vida simplemente transcurre, y continúa su
curso pausado, aunque descendente. De ahí el título original,
A long way down. Por primera vez Hornby innova en la
estructura, que en esta ocasión consiste en dar voz a los cuatro
protagonistas (que podrían haber aparecido en cualquiera de las
otras dos novelas). Ellos nos relatan, de manera entrecortada, en
primera persona, su historia común, desde el momento en que
coinciden, en las primeras páginas del libro, en lo alto de una
torre a la que los cuatro han llegado, independientemente, con la
intención de suicidarse.
Pero Hornby es
un escritor de comedia, realista e inteligente. Por eso, con cada
libro, su legión de seguidores va ganando adeptos.
|