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Texto:
Marcos
Ripalda
Los incendios calcinan los bosques de Great Falls, en
Montana. Joe, un joven de dieciséis años, acaba de trasladarse con
sus padres hasta allí. Su padre, monitor de golf, buscará su
oportunidad en la época del boom del petróleo, mientras su
madre intenta aclimatarse a su nueva situación. Los incendios
alterarán la quieta superficie de la vida de esta familia. Joe
descubrirá el complejo mundo de los adultos y el enigmático
territorio del deseo. En este sentido, Incendios es una
novela de iniciación a la madurez en la que su narrador, sin llegar
a comprenderla del todo, se aproximará a la naturaleza de
sentimientos que antes desconocía.
La narrativa de Ford es aparentemente sencilla y clara,
despojada de abstracciones, como la de Raymond Carver o Carson
McCullers. Pero también es profunda y exacta porque se ubica en el
ámbito de lo universal. Y aunque no descubre nada nuevo, nos da la
justa medida de lo que somos. Fueron esos momentos, cuando el fuego
lo destruía todo, bosques, planes de futuro, una vida mejor, lo que
Joe recordará para siempre. Joe sabe ahora que tiene muchas cosas
que aprender. El fuego es como un ave fénix que cada mañana nos hace
ver la vida de forma diferente. Existimos porque hay fuego y podemos
apagarlo, existimos porque ese fuego es inextinguible.
Son
recomendables los cuentos de este autor y la inmensa novela El
Día de la Independencia, publicada también por Anagrama, y que,
por desgracia, ya sea el 4 de julio o el 3 de marzo, jamás leerán
los que dicen defender a los Estados Unidos de América. |