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Texto: Alberto
Sánchez Guerrero
Todos tenemos un género literario por el que nos sentimos
más o menos atraídos, ya sea de manera definitiva o muy cambiante. A
mi esto último es lo que me pasa, después de cierto tiempo dedicado
a la literatura italiana, ahora me he centrado en la literatura
infantil y juvenil, rescatando clásicos de mi juventud de C.S. Lewis,
Roal Dahl, etc… o leyendo lo que serán futuros clásicos, como Harry
Potter.
Pues bien, ahora me he centrado en el escritor alemán
Michael Ende, y no quería dejar la oportunidad de animar a todo
aquel que esta leyendo estas líneas a meterse de lleno en una
lectura fresca, joven, fácil y sencilla pero a la vez cargada de
magia, aventuras, personajes míticos o maravillosos o de todo un
poco. Entre sus obras, un gran número destacan dos, Momo y
La Historia Interminable. Ambas llevadas al cine con un gran
éxito. Pero es cierto que se quedaron para muchos ahí, en el cine,
sin atreverse a comprarse el libro, o simplemente que se lo prestara
alguien y empaparse de historias vivas, que te trasportan a reinos
que parecían imposibles de la mano de animales, humanos y multitud
de seres extraordinarios.
En concreto me acabo de terminar La Historia
Interminable, donde haciendo alusión a la película, solo
reflejaron con grandiosa exactitud la primera parte, pero ¿que pasa
cuando Bastian entra en el reino de Fantasía? ¿Qué nuevas aventuras
tendrán que pasar Atreyu y Fujut en compañía del joven? No es algo
que piense desmembraros en esta reseña. Os invito a todos que
recreéis por un corto tiempo vuestra época en el colegio, o en el
instituto y que os sumerjáis de lleno en esta lectura apasionante y
llena de relatos que enganchan a cualquiera que tenga el más mínimo
interés en la lectura. |