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Texto: Juan Luís
Machuca
¿Alguna vez os habéis preguntado por qué determinadas obras
arquitectónicas de grandes dimensiones obedecen a una situación
geográfica caprichosa, por qué están ahí y no en otro lugar, por qué
se orientan hacia una dirección y no hacia otra? ¿Obedece a razones
místicas o son meras casualidades? Pues esto ocurre, ahí van unos
ejemplos,...
¿Por qué las
Pirámides de Gizeh en Egipto, siendo vistas de forma cenital forman
la representación exacta de las estrellas que forman parte del
cinturón de constelación de Orión?
¿Por qué, de igual manera, la situación geográfica de
determinadas Catedrales en Francia forma la constelación de Virgo?
¿Y qué me decís del Camino de Santiago?, ¿Es posible que un
peregrino dibuje paso a paso en su viaje a las mismísima Vía Lactea?
¿Son las únicas o hay más?
Todos estos enigmas trata de recogerlos el libro
protagonista de esta reseña, Las Puertas Templarias,
se trata de la segunda obra de Javier Sierra, tras la La Dama
Azul (1998). En esta ocasión el autor nos lleva a un mundo de
misterio. Como si de una máquina del tiempo se tratara, nos
transporta del pasado al presente y viceversa, manteniendo al lector
en dos espacios temporales paralelos, uno situado en la época en la
primera mitad del siglo XII y otro en la actualidad, uno cuyos
protagonistas son templarios y otro científicos de la actualidad.
Todo comienza cuando los datos de un satélite
geoestacionario que realiza un estudio de diferentes emplazamientos
en Francia genera unas fotografías con una serie de puntos velados
en lugares curiosamente coincidentes, emplazamientos que casualmente
coinciden con una serie de catedrales todas ellas construidas en la
misma época. Un científico llamado Michel Temoin intentará descubrir
el enigma, pero pronto se dará cuenta del peligro que empezará a
correr su vida, ya que hay intereses ocultos detrás de ese misterio
que ha determinadas personas no interesa que sea descubierto.
Lo mejor del libro, el tema que trata, muy interesante. Lo
peor, no ha logrado engancharme. Hay demasiados cambios de pasado a
presente, la lectura no me parece demasiado ágil, demasiados
personajes innecesarios, demasiados nombres que desvían mucho la
atención. Como siempre, es a mi más modesto modo de entender,
simplemente cuestión de gustos.
En definitiva, este libro es una buena toma de contacto con
esta clase de misterios astrales y a quién le interese le puede
servir como guía para seguir leyendo acerca de ello. Nada más. |