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Texto:
Marcos
Ripalda
Me cuesta
creer que esta novela haya sido bendecida en muchos medios de
comunicación como una de las mejores obras de 2005. Y, sin embargo,
yo disfruté leyéndola. Porque Murakami escribe de forma agradable y
fluida. Pero la historia no tiene nada de especial. Es amena y
punto. Una de esas novelas que puedes adquirir en el duty free
del aeropuerto. Aunque también puedes dar con Crimen y Castigo
y la cosa cambia. No sólo al peso, claro, ya me entienden.
Tokio Blues,
a pesar de que no es ninguna maravilla, mantiene el interés del
lector gracias a su voluntad de ser accesible. Aunque también Los
Pilares De La Tierra es accesible. Y eso que se alarga hasta las
mil páginas, edición de bolsillo. No se le puede negar a Murakami
que la novela tiene una mezcla efectiva de comedia, melodrama e
intriga. También podemos encontrar estos ingredientes en
Trainspotting, donde te ríes a pesar del dramón, y esto es todo
un logro. Lo que pasa es que en Tokio Blues, la historia de
Watanabe y compañía, con todo respeto, deja de ser interesante en
cuanto sabes por dónde van a ir los tiros. Que no hay que ser un
lumbreras. Y, claro, esto no importaría, el saber cómo va a
evolucionar la novela, si la hubiese escrito Flaubert, no sé si me
explico. Total, que si vas a Ámsterdam o a Torrelodones a ver a tus
colegas, ya sabes: pillas en el duty free una revista que te
sale más a cuento. Y cuando vuelvas, te acercas a la biblioteca y en
quince días te lo fusilas. Porque, eso sí, facilito de leer sí es. |