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Texto:
Ruth Bautista
Tabula Rasa edita (primera edición Diciembre de 2004) una
recopilación de relatos de Antón Chéjov, el escritor ruso cuya obra
es fundamentalmente conocida debido a la magnitud de sus relatos
breves.
Esta colección
está compuesta por ocho relatos además del que le da título. “Una
Historia Aburrida (Memorias de un hombre viejo)” es el que encabeza
la colección, aunque no es representativo del conjunto seleccionado.
Es el más extenso, con gran diferencia y, como su nombre indica, es
el más tedioso. Por el contrario, el resto de los relatos que aquí
se nos presentan: “Kashtanka”, “Un Carácter Enigmático”, “Un
Muchacho Protervo”, “La Calumnia”, “La Cerilla Sueca”, “El
Malhechor”, “Exageró La Nota” y “La Corista”; son condensadas
pinceladas, frescas y rápidas, que retratan con gran sarcasmo no
carente de crueldad a la sociedad rusa de finales del s. XIX, una
sociedad previa y desencadenante en potencia de los acontecimientos
históricos acaecidos a lo largo del s. XX. Acontecimientos que el
propio Chéjov no tuvo oportunidad de conocer debido a su temprana
muerte en 1904 a los 44 años.
La única pega que se le puede encontrar a este libro sería
el orden en el que se encuentran los relatos y la recomendación que
podemos lanzar desde estas páginas es que todos estos relatos breves
se lean antes que el primero, dejando “Una Historia Aburrida” para
el final. El dinamismo de los otros ocho permite avanzar rápidamente
por ellos y, una vez nos hemos adentrado en estos retratos de
sociedad encorsetada, nos será mucho más fácil y accesible la
historia de este viejo (que irónicamente Chéjov publicó a los 29
años) y su visión lenta, decrépita y algo nostálgica de la vida. No
obstante, a pesar de su pausada y tediosa prosa, posee algunos
párrafos memorables, como uno en el que se critica a los jóvenes de
la época con palabras que asombran por su valor actual y nos obligan
a esbozar una cómplice sonrisa.
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