| |
Niño
pato acude a su mamá. Lo hace siempre que los otros patitos, qué guapos, qué
graciosos, que no saben nada, se meten con él. Que niño pato, aunque feo, no es
pato, y se caga en todos ellos, que es cisne en verdad y, aunque no lo sabe, se
caga igual, que en la Naturaleza, jodida que es, patos hay muchos y de muchas
clases, que si feo uno feo el otro, qué remedio. Eso. Que niño pato, que feo es
una barbaridad, se esconde debajo de mamá pato, gorda que es, que me dejes, que
juegues con tus hermanos, que a ésta le da lo mismo tener 8 que 9, qué pesaíto,
qué lata más grande, qué capacidad para ponerla de los nervios, y que se
esconde, y que no quiere ni que le miren, niñato, que niño pato es autista te lo
digo yo, claro, como es tan feíto, pobre.
Un día
el pato feíto será un bello ejemplar de cisne y se cagará en todos, y lo hará
porque se han metido con él, con el feíto, ese que no quiso saber nada de los
otros, más bonitos, qué lindos, qué estúpidos, pensará niño pato, y hasta con
razón, este pato que no es pato sino cisne, inadaptado, prepotente, marginado
por su físico y por su carácter, que todo hay que decirlo, bueno, que se cagará
en la sociedad de patos y en lo que no son patos, al fin y al cabo eso hacen los
cisnes, por muy feos que sean de pequeños.
|