| |
Una vez
que te has marchado con ese portazo tan característico tuyo de quita y pon, que
la situación es lo de menos, que un portazo bien bonito siempre viste más, y la
deja a una hecha trizas o migas o como se diga, pienso en lo importante que
hubiera sido si, oh, pero ya es tarde, decirte que la mejor cosa del día de hoy
es no haberte dejado hacer lo que hiciste, aunque finalmente lo hicieras, que
para tanto no te valió mi insistencia, pero de esta insistencia es de lo que me
siento orgullosa, de no haberte dejado hacerlo, aunque lo hicieses, ya digo, que
lo mejor que ha ocurrido hoy es haberme opuesto a lo que hiciste y no haber dado
mi brazo a torcer como otras veces, en las que un beso, una caricia, una
espérate tira para adelante, me habrían quitado las ganas de ponerme a discutir,
sí, porque de hoy lo mejor que ha pasado es haberme opuesto a que lo hicieses,
aunque al final lo hicieras, ya digo. |